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Excalibur, el perro de la enfermera contagiada de ebola, fue sacrificado ayer.

– De nada sirvieron las 300.000 firmas en change.org pidiendo que se le pusiera en cuarentena y se le hicieran las pruebas pertinentes.

– Tampoco sirvió la opinión del mayor experto mundial en casos de ebola en perros, Eric Leroy, que dado el bajo riesgo de contagio, recomendó no sacrificar al animal y ponerlo en cuarentena para poder estudiar su evolución, suponiendo además una oportunidad única desde el punto de vista científico en la lucha contra el ebola: “Si se comprueba que Excalibur no está infectado, basta con liberarlo. Y si está contagiado por el ébola, se va a recuperar y cuando esté curado habrá eliminado completamente el virus”.

– Ni siquiera se le hizo ningún tipo de prueba, para comprobar al menos si Excalibur había contraído el virus del ebola y pudo contagiar a otras personas o perros de su barrio durante los paseos. Lo sacrificaron en su casa y lo llevaron directamente a Paracuellos para ser incinerado.

Excalibur no tuvo ninguna oportunidad. Lo mataron por si acaso. Hoy es un día triste para los amantes de los perros y de la libertad. Todos somos Excalibur.

“La grandeza de una nación se mide por la forma en que trata a sus animales” Mahatma Gandhi.