Queremos empezar el Otoño con buen pie visitando un bosque que bien podría ser mágico: El bosque de la Fervenza (Cascada) del Río Toxa, un espacio natural protegido ubicado en los concellos de Silleda y Vila de Cruces. Esta ruta de 5 km, que va a lo largo del Río Deza, comienza en el Monasterio de Carboeiro, una joya del románico ojival gallego construido por el Maestro Mateo y datado en el siglo X. Podéis descargar el mapa de la Ruta del Río Deza aquí.

El comienzo de esta ruta, que en otros tiempos fue calzada romana, está marcado por el Ponte do Demo (Puente del Demonio). Un precioso puente muestra de la cantería gallega construido en el siglo XVIII, aunque rehabilitado varias veces. Su nombre se debe a una historia tradicional que narra varios atracos y asesinatos ocurridos en este lugar. La naturaleza que lo rodea es verde y frondosa: pinares, carballeiras y en especial la xesta, una planta autóctona que es probable que os encontréis con nudos en sus hojas, ya que la tradición local dice que así, la vida te permitirá volver en un futuro.

La fauna de este espacio protegido está sobre todo ligada al río, que cobija a especies como la nutria, el martín pescador, la comadreja, el tejón, la gineta o el mirlo acuático. Además también se pueden ver cuervos y halcones peregrinos. Como veis, no hemos tenido mucha suerte y sólo hemos divisado un mirlo acuático y una oruga muy peluda!

El bosque es un lugar de confluencia de los climas atlántico y mediterráneo, combinados con la humedad del río. Esto lo dota de una espectacular belleza: hongos, líquenes y musgo cubren las enormes rocas de granito dándole a todo un aspecto encantado.

Después de más de 2 horas de camino, llegamos al final y obtenemos nuestra mayor recompensa: La Fervenza (Cascada) del Río Toxa, con sus 30 metros de caída vertical, es un espectáculo para la vista y los oídos. Si todavía os quedan fuerzas, podéis tomar el camino hacia el mirador de la parte superior para ver la cascada desde su parte más alta y la unión de los ríos Toxa y Deza. En la base de la cascada existe un merendero perfecto para descansar, comer algo y reponer fuerzas para el camino de vuelta al monasterio de Carboeiro!